©Oscar Alfonso Pabón Monroy
Por: Óscar Alfonso Pabón Monroy/ Comunicador Social comunitario
A partir de mis indagaciones históricas regionales tenía yo conocimiento de la existencia de tres sistemas monetarios en nuestros territorios llaneros. Pero resulta que el primer sábado de febrero supe de otro parecido ejemplo.
El primero corresponde a tiempos precolombinos. Estuvo a cargo de la sociedad Guayupe la que para sus intercambios comerciales manejó la “quiripa” especie de moneda elaborada con conchas de caracoles.
El siguiente se ubica en jurisdicción municipal de San Martín, aproximadamente en los años cuarenta. En la zona urbana y en distante sitio rural el ciudadano noruego Antonio Dishington tuvo propiedades agropecuarias. Un enorme molino en el sanmartinero pueblo y la extensa hacienda Candilejas en zona de serranía.
Para cancelar los jornales de sus trabajadores de Candilejas de común acuerdo con comerciantes del pueblo el extranjero hacendado creó billetes o vales con diferentes denominaciones firmados por él.
Con dichos documentos pudieron hacer compras en los establecimientos de comercio. Después Dishington les hacía el cambio a la moneda oficial.
©Oscar Alfonso Pabón Monroy
El tercer ejemplo lo conocí en Támara, Casanare, en donde hace unas décadas el gerente de los cafeteros del municipio ideó un billete de manejo exclusivo entre los cultivadores del grano. Esa historia se la escuché narrar en julio de 2010 a la viuda del señor, quien además vende réplicas de las diferentes denominaciones del billete tamareño.
Ahora cuento que sorpresa grande tuve en el Mercado Campesino del primer sábado de febrero de este año. Resulta que el miércoles de la misma semana en la villavicense Galería del Siete de Agosto me gané una rifa. Me dijeron que el premio me lo entregarían en especies el sábado en el polideportivo de la VII etapa del barrio La Esperanza.
Cuando llegué al sitio el líder de los Mercados Campesinos Duperly Ariel Martínez V., me entregó cinco bonos con denominación equivalente a 10 mil pesos cada uno.
Los llaman Biocoles y corresponden a un sistema interno de moneda que dentro de esa organización manejan desde el año 2016 solo en ocasiones especiales.
Recibida la explicación sobre la denominada Moneda Social, con mis 50 Biocoles procedí a comprar artículos ofertados por los diferentes productores que cada ocho días hacen parte del ejemplar ejercicio económico Mercados Campesinos, libre de intermediarios.
A la fecha ya tengo información histórica de cuatro sistemas de Monedas Sociales en nuestros territorios. La primera la Quiripa, la última los Biocoles.
En la internet hay suficiente información relacionada con la alternativa Moneda Social de tradición no solo en Colombia.