©El Perro y la Rana

Rafael Martínez Arteaga nació en el fundo Jurapal, a orillas del raudal de La Érica del Alto Apure, municipio Arauca, el 26 de enero de 1940. Se hizo leyenda al inmortalizar en sus versos las ilusiones, alegrías y penas que viven en el llano y palpitan en el alma del llanero, destramando el pajonal con peinilla y garabato.

Si estuviera con nosotros el Cazador Novato estaría cumpliendo 81 años de vida terrenal.

El Cazador Novato «representó lo más recio de nuestra cultura»

Sus padres fueron los araucanos José Fernando Martínez y Ramona Arteaga. Fue criado en medio de las tareas cotidianas de todo hombre de campo.

Con escasos 16 años, Rafael representó a Arauca en el primer Encuentro Nacional de Folclor celebrado en Manizales y ocupo el primer lugar como compositor e intérprete. Aprendió a tocar bandola, guitarra y cuatro. Empezó a hacer canciones. Sin embargo se dedico por completo a los trabajos del llano, amansador de caballos y vaquero de hato. Lo ponían de apartador porque los animales le obedecían sin necesidad de maltratarlos.

©Alberto Sabogal

Su primera canción la titulo “Llanura, yo soy tu hijo” y con ella se llevo el galardón en el Torneo Internacional del Joropo en Arauca en 1966. Así comenzó su exitosa carrera por los caminos de la fama.

En el año 1969 grabó su primer larga duración alternando con Tirso Delgado, con el éxito que lo signó para siempre: El Cazador Novato. «Él que es un hombre tan noble, todo un señor, me invitó a grabar», dijo Martínez sobre Tirso Delgado. «Sacamos 12 temas, todos los cantó él. Yo solo grabé el poema: ‘El Cazador Novato’, ese fue el primer tema que yo grabé», relata.

La historia de la canción «El Cazador Novato» es un caso real, le pasó a Juan Santos, un hombre de Cravo Norte. Un personaje que, según narra Rafael Martínez, tuvo mucha plata y quedó en la ruina. Entonces le tocó trabajar de veguero para sostenerse. «Yo trabajaba con ellos y me daba cuenta de todo y ahí fue que le hice el poema».

Según sus cuentas, tenía unas 300 composiciones grabadas y sin grabar debe haber otras tantas. «Por ahí tengo cuadernos viejos llenos de temas, algunas me sorprenden, las veo y digo: ‘Esto, ¿cuándo lo hice yo?’», dijo en una entrevista.

Para El Cazador Novato, la letra de sus canciones llaneras era producto del momento vivido. «Si a uno le preguntaban al otro día qué había cantado la noche anterior, usted no se acordaba. La gente improvisaba y no se grababa los versos porque era como un irrespeto con el público decir los mismos versos en un baile» y luego repetirlos en otro. «Los cantantes eran poetas repentinos».

Sobre su primer recuerdo como cantante, respondió: «Tenía cinco años y debuté en un típico parrando llanero de Navidad en el hato araucano Jurapal. Sin haber preparado nada resulté contrapunteando con grandes copleros de la región y fui, en esa época y dada mi corta edad, considerado como un caso excepcional. Las parejas dejaron de bailar y no faltó quien dijera: ¡ese carajito tiene futuro!»

Otros de sus títulos son Las mujeres se respetan, La ley del Llano y El viagra, que a ojos de algunos pueden parecer sexistas o superficiales, pero el poeta responde: «Mi enemigo es el machismo, cuando las personas opinan por los demás, cuando son prepotentes e imponen su voluntad».

«Soy un poeta dicharachero que canto como hablo, no utilizo un lenguaje rebuscado y le debo respeto al público. Con esto me refiero a que, por ejemplo, en el caso del contrapunteo actual el artista muchas veces pasa de la broma al mal gusto y se torna ofensivo. Por eso se relaciona el término contrapunteo con un agarrón», dijo en una entrevista al diario El Tiempo.

El Cazador Novato fue muy conocido en los años sesenta y setenta, debido a sus composiciones llaneras con «letras muriáticas» que no podían sonar en la radio, pero que sí sonaban en los tocadiscos de todas las casas del llano y la ciudad.

También fue amigo y compañero de andanzas de Alí Primera, quién influyó en su formación política.

En Arauca el Lic. Alberto Sabogal ha mantenido viva su memoria a través de la creación de la casa museo El Cazador Novato, además de su larga amistad y compadrazgo que los unió por muchos años y que en su programa radial el Rancho del Cazador deleito los llanos colombo-venezolanos con lo mejor de la música llanera en los amaneceres dominicales.

Vivió por muchos años en Altamira de Cáceres, estado Barinas.