Hoy el emblemático samán que está ubicado en la Plaza de los Libertadores de la capital del Meta, cumple ciento siete años de historia.

El enorme árbol es de gran importancia simbólica e histórica para el municipio ya que fue plantado el 3 de mayo de 1914, siendo un testigo vivo de los cambios y transformación de la ciudad.

Según expertos una de las mayores afectaciones causadas hace diez u ocho años fue haberle tapado con tierra, aproximadamente, un metro de su tronco, motivo por el cual el 2 de marzo, con la ayuda de la Escuela de Carabineros y el Ejército, se realizó el retiro de la tierra que está depositada en la matera para permitir que las raíces puedan realizar su debido proceso de filtración de agua.
 

Actualmente continúan las obras de tratamiento a la corteza, cuello y raíz, así como los procesos de fertilización y cicatrización para salvar el icónico árbol.