Archivo Privado ©Rodrigo Gaviria

Una vez más es un honor poder destacar el trabajo visual de uno de los mejores fotógrafos de naturaleza de nuestro país.
Rodrigo Gaviria Obregón nació en Medellín en 1959. Es médico especializado en cirugía plástica, fundador de la clinica Bioforma. En su finca en la región del Magdalena Medio rehabilita especies animales incautadas al tráfico ilegal y, a la vez, conserva y siembra bosque nativo. Hace más de 20 años se interesó por la observación de aves y al poco tiempo la combinó con la fotografía. El resultado es que ambas actividades se convirtieron en una sola pasión.
En sus excursiones fotográficas ha llegado a las regiones más apartadas de la geografía nacional. En su primer libro: Las Aves más Hermosas de Colombia, nos comparte algunas
de las aves más bellas que ha encontrado en sus recorridos, tal como se ven en su ambiente natural. En Septiembre del 2019 lanzó su segundo libro: Aves Silvestres de Colombia.

El propósito de este segundo libro es continuar dando conocer uno de los recursos más valiosos y abundantes que tenemos en Colombia: Las aves.
Ha realizado múltiples exposiciones fotográficas y conferencias a lo largo del país con un objetivo: fomentar la conservación de la naturaleza.
Soy fotógrafo de aves porque lo encuentro divertido, excitante y gratificante.
Cuando me preguntan por qué me retiré de mis actividades como médico y cirujano plástico y decidí cambiar mi profesión por la fotografía de aves, mi respuesta es: para mí las aves representan dos valores fundamentales en la vida de los seres humanos; primero, es indiscutible que las aves son unos animales muy bellos, y representan la estética y la armonía; y segundo, al verlas volar representan la libertad.
Belleza y libertad unidas para mí significan felicidad. Yo realmente me siento feliz cuando salgo al campo a fotografiar aves; es por ello que en los últimos 20 años hacer esto se ha convertido en la pasión de mi vida.

Con este segundo libro pretendo compartir con ustedes imágenes bellas, sólo eso. Se trata de fotografías que no son perfectas desde la técnica, pero que capturan acciones o momentos en el diario vivir de las aves, animales que vuelan
libres y salvajes.
Particularmente, hago lo que sea necesario para lograr una buena foto, aunque considero que estoy lejos de la perfección. Un buen fotógrafo siempre está buscando esa foto perfecta. Un ave no llegará sola a posarse frente al visor esperando ser fotografiada, o al menos no una que se encuentre en estado silvestre; al ave hay que “trabajarla”, y
eso significa esperarla, perseguirla, observarla y, por qué no, también engañarla. Todo hace parte del juego del acecho que se establece para poder tenerla cerca, encuadrar y
disparar.
Los fotógrafos de aves salimos al campo a perseguir no solo las aves sino también la luz, porque dependemos de ella para lograr una buena fotografía. Previamente debemos
establecer los parámetros de la cámara de acuerdo con las condiciones del lugar pues, si un acto inesperado ocurre, hay que disparar, ya que la acción acabará antes de que hayamos podido hacer los ajustes en la cámara.
Los colombianos no sabemos la gran riqueza que tenemos en aves. La industria de observación de aves mueve miles de millones de dólares. Colombia, es la región del mundo con mayor número de especies de pájaros en todo el planeta, lo que le da una ventaja insuperable, que tenemos que saber aprovechar. Hay millones de observadores de aves en el Reino Unido y en Estados Unidos, y el potencial de atraer visitantes extranjeros a Colombia se ve como un incentivo muy prometedor.

La observación de aves es la actividad al aire libre que más adeptos tiene en el mundo. Anímese y vuélvase observador de aves, y al mismo tiempo defensor de los bosques y de la naturaleza.

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Cacicus chrysonotus. Mountain Cacique